La disciplina en la familia

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Durante mucho tiempo, algunos padres pensaban que la disciplina era tarea que le correspondía atender a la escuela, puesto que allí era el lugar donde los niños aprendían y estaban sujetos a las reglas que se marcaban, sin considerar que el niño pasa mayor tiempo en casa y es el espacio  donde de manera consciente e inconsciente se aprenden normas, conductas y actitudes ya sean positivas o negativas, que en un futuro se verán reflejadas en la forma de comportarse y dirigirse hacia los demás.

Dichas actitudes se harán más evidentes al tener su primer contacto con la escuela, donde hay que compartir materiales, juguetes, mesas de trabajo, compañeros, maestros, entro otros.

Actualmente la carencia de valores está teniendo mayor fuerza y varias son las causas por las cuales en la familia han dejado de practicarse y como consecuencia en la sociedad: ambos padres tienen que salir a trabajar y después de la jornada escolar los niños son atendidos por la empleada doméstica, abuelitos, tíos, o en su defecto con la mejor niñera; la televisión, videojuegos e Internet, que los pone en contacto con un mundo lleno de violencia y agresividad.

Ante estas situaciones los padres tienen un gran reto, sin tener que dejar sus empleos deben darse el espacio para guiar a sus hijos en lo que es bueno y malo, lo que está permitido hacer o no, conscientizarlos acerca de las consecuencias que se pueden tener de sus actos.

Para que los niños crezcan con autonomía es importante que los padres los disciplinen con amor y atención, que les establezcan límites y reglas, sean firmes y congruentes con lo que dicen y piensan, no hay que actuar dependiendo del estado de ánimo, hacerles sentir que están protegidos y seguros, de lo contrario se les puede hacer mucho daño propiciando que sean cada vez más desafiantes.

Por último, no se requiere mucho tiempo y esfuerzo para disciplinar a los hijos basta con ser constantes y oportunos, es mejor educar con el ejemplo.

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